martes, 4 de diciembre de 2012

Entre el mar y tu café...

Junto a tu ausencia está el jarrón de tu café,
en él yace la esencia de tu recuerdo...La marca de tus labios,
los silencios que atesoran tus miradas.
Cuando te miro encuentro el mar abierto,
las gaviotas vuelven de su viaje cotidiano
y la arena se broncea con los días.
Me sumerjo entre tus olas...
me ahogo en tus mareas,
me pierdo entre tus islas.
Junto al arrecifé te encontré
el mástil de mi barco me llevó al él.
Me siento junto a la playa a tomar café
a beber tus recuerdos endulzados por tus silencios...

Viajes...

Me fui...Ya regresé...

Soledad...

Solos y tan solo nos vamos quedando solos con doña Soledad...

Mirada...

En tu mirada se asoma la tarde,
verso alado flor de mar,
cometa volátil junto al telar 
que tejen los días de estrella fugaz.

He mirado el cosmos...
he tocado la luna entre tus manos
que florece cual veleta al viento,
que se mece como bandera entre el timón.

Te miro...deliro al hacerlo,
el verso en prosa de tus ojos,
la hoja al viento de tu compás
y pasas diluyendo el miedo a volar.

Pasado...

Que el pasado quede en el ayer,
que el presente quede en el hoy,
que tus labios me miren como la tarde,
que los mis míos te besen como el sol.

Que al tiempo se le caigan las manecillas
y que es su lugar se le ponga un farol...

Que tus ojos me miren entre las ramas,
que a mi alma se le filtren esos rayos...
cuna del tiempo y fin de ocaso.

Que tus pies se despeguen del asfalto
que a mi canto no le falte mas la danza
que se alcanza con tus manos de amapola.

Te he mirado abecedario de mis días,
entre las nubes te vas formando figurada
dragones de canto encaminado
hacia el limbo secreto de tu cuerpo.